Comunicación abierta y sincera – los dos hablan abiertamente de lo que sienten y piensan, hablan de lo que no les gusta, se escuchan, no se critican, son apoyados por su pareja, y celebran los triunfos que ambos alcanzaron.
Respeto mutuo – los dos se tratan con respeto, son escuchados, se valoran las opiniones, aunque sean diferentes, no hay temor en decir lo que pensamos, hay empatía por el prójimo. No hay conductas amenazantes.
Confianza y apoyo – creer en el otro aceptando como es, confiar en la otra persona, no mentir. Se apoyan mutuamente en las metas de la vida.
Honestidad y responsabilidad – se acepta la responsabilidad por las acciones. Reconoce y acepta que se actuó violentamente en el pasado.
Asumir la responsabilidad paterna – compartir las responsabilidades de la crianza. Ser un modelo de conducta para los hijos, sin mostrar violencia.
Igualdad y justicia – hay un equilibrio en la pareja en lo que aporta y recibe cada uno, en los tratos mutuos, sin una lucha de poder sobre la otra persona. Hay una responsabilidad compartida y toman las decisiones juntos.
Economía compartida – Toman las decisiones económicas juntos. Los acuerdos económicos benefician a los dos.
Negociación justa – ante un conflicto, se buscan soluciones convenientes para ambas partes. Estar dispuesto a llegar a un acuerdo.
