Guía Pastoral

Que Dice La Biblia Acerca de la Familia y de la Violencia Doméstica

Dios estableció al matrimonio entre el hombre y la mujer como la institución más sagrada desde el principio del mundo.  “Dios creo al ser humano a su imagen, hombre y mujer los creo” – Génesis 1:27.  El hombre y la mujer fueron creados a la imagen y semejanza de Dios, como compañeros iguales con roles distintos.  En el reino de Dios, no hay diferencia entre el hombre y la mujer.  “No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos son uno en Cristo Jesús” – Gálatas 3:28.

La institución del matrimonio fue creada con ciertos deberes familiares.  Efesios 5:22-23 dice “Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor.  Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y Salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo”.  Esto es una sumisión voluntaria en el contexto de una relación amorosa.  Así como Cristo es la cabeza de la iglesia y la trata con amor y respecto, de la misma manera debe el marido tratar a su esposa.  Estos versículos no se refieren a tener dominio y control sobre la mujer, ni mucho menos tener derecho a oprimirla y maltratarla.  Claramente, se refieren a que el hombre debe tratar a la mujer como Cristo trata a la iglesia y a la sumisión de la mujer al marido, en el Señor Jesucristo.  El hombre debe ser el líder espiritual del hogar y debe tratar a la familia con amor y con respeto en todo momento. 

“Esposos, amen a sus esposas y no sean duros con ellas” – Colosenses 3:19.  Pablo lo escribe en Efesios 5:21 “Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo”, que aboga por la sumisión mutua entre los creyentes.  Así como la esposa se somete al esposo, él se somete a ella mediante un liderazgo amoroso y sacrificial.  Dentro del contexto familiar, 1 Corintios 11:3 nos dice que el esposo debe someterse a Cristo, como Cristo lo hizo con Dios Padre, y la esposa se somete al esposo.  “Ahora bien, quiero que entiendan que Cristo es cabeza de todo hombre, mientras que el hombre es cabeza de la mujer y Dios es cabeza de Cristo.”

La Biblia enseña que los hombres deben amar a sus esposas y dar su vida por ellas.  Efesios 5:25 “Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella”.  1 Pedro 3:7 dice “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”.  Efesios 5:28-29 “Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia.

Las mujeres deben estar sujetas a sus maridos, es decir respetarlo y ser ayuda idónea para él.  El hombre debe tratar a la mujer como “vaso más frágil” y como coherederas de la gracia de la vida.  Dios le advierte al hombre que, si no la trata de esta manera, sus oraciones tendrán estorbo.  Cuando el esposo ama a su esposa como Cristo ama a la iglesia (Efesios 5:25-33), la sumisión es una respuesta natural de la esposa hacia su esposo.  La mujer se debe someter en cosas que son correctas, legales y que honran a Dios.  No se puede someter al abuso ya que no es justo, legal, ni honra a Dios. 

Jesús es el modelo perfecto de un líder.  Los esposos deben amar a la esposa como Cristo ama a la iglesia.  Para llegar a ser este tipo de líder, Jesús nos enseña lo siguiente: “Mas bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas” – Mateo 6:33.  Desafortunadamente, muchos han usado la sumisión de la mujer fuera del contexto previsto por Dios.  El falso concepto de sumisión ignora la obligación del esposo de amar a su esposa.  El uso incorrecto de estos versículos es usado por algunos líderes cristianos, que solo colaboran a la manipulación y control de la mujer minimizando el abuso del agresor.   Usar el principio de “sumisión” para justificar el abuso es tergiversar las Santas Escrituras y promover el mal. 

Dios es un Dios de amor, justicia, misericordia y perdón.  Salmo 89:14 dice “La justicia y el derecho son el fundamento de tu trono, y tus heraldos, el amor y la verdad”.  La Biblia nos demuestra que toda violencia doméstica es pecado y que toda violencia hacia la mujer e hijos va directamente en contra del propósito de Dios para la familia y nuestras vidas.  “El Señor examina a justos y a malvados, y aborrece a los que aman la violencia” – Salmo 11:5. “Pero ahora abandonen también todo esto: enojo, ira, malicia, calumnia y lenguaje obsceno” – Colosenses 3:8.

El abuso de los menores también es condenado por Dios.  “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” – Efesios 6:4.  Jesús advierte sobre aquellos que podrían causar el tropiezo de los niños o que pierdan la fe, en Mateo 18:6 “Pero al que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgasen al cuello una piedra de molino de asno, y que le hundieran en el fondo del mar.”  No debemos hacer nada que destruya la inocencia de los niños ni su espíritu.

La violencia doméstica es un pecado y constituye una grave violación a los principios bíblicos.  Dios tiene pensamientos de bien para nosotros y no de mal, para darnos un futuro y una esperanza (Jeremías 29:11).  La ley de Dios está fundada en el amor y la violencia está muy lejos de ser la voluntad de Dios.  Cualquier tipo de violencia es una injusticia que no puede ser justificada bajo ninguna circunstancia; es un acto criminal que ofende la dignidad y los derechos humanos de la persona.  La agresión es elegida deliberadamente por una persona para hacer daño a otra.  “No maquinen el mal contra su prójimo” – Zacarías 8:17.

Nuestra responsabilidad es informar, ayudar, y apoyar a las mujeres atravesando por situaciones de violencia doméstica.   Dios nos llama a ayudar y proteger a los necesitados.  “Aprended a hacer el bien; buscad la justicia, reprimid al opresor, defended la causa del huérfano, amparad a la viuda” – Isaías 1:17.   Dios defiende la causa del oprimido (Salmo 146:7). Nuestra prioridad es proteger a las víctimas de violencia.

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12 Comments

  1. Muy bonito pero la pregunta es: que se hace con una pareja en la cual sabiendo eso igual una sufre maltrato físico o sicológico? Se deben separa? Se deben divorciar?

    1. Hola Rosa, puedes contactarnos por WhatsApp para información. Ofrecemos un grupo de apoyo / estudios bíblicos por zoom que tratan este tema.

  2. Aurora dice:

    Soy cristiana y tengo años sufriendo violencia, por parte de mi esposo casi siempre era psicológica pero últimamente es física también lo hace frente a mis hijos y sus humillaciones tan bien me cela hasta cuándo voy a la iglesia es adicto y alcohólico he orado a Dios por años pero decidí dejarlo ya. Pero a veces me siento culpable porque el siempre me culpa de todo y dice k yo destruí a la familia cuando el la destruyó desde hace tiempo que hago ya k me amenaza si Le quitó a los niños tuve k tomar está decisión ya k el ha el ha tenido pleitos con vecinos en los k ha intervenido la policía y el día k me fui tuve k pedir ayuda a la policía, y me dijeron k otro reporte de violencia me kitan también a mis hijos pronif k hago? Ayúdenme creo en Dios y quiero hacer las cosas correctas

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  3. Verónica dice:

    Gracias por la enseñanza.

  4. Gisela Cujilema dice:

    Necesito ayuda por favor

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  5. Norvil dice:

    Excelente tema, felicitaciones, necesitamos hoy más que nunca, familias sin violencia, menos maltratadores.

  6. Cecilia Gama Basulto dice:

    Muchas gracias, el artículo me hizo sentir más tranquila. Gracias por acompañarnos.

    Bendiciones

    1. Carina Vera dice:

      Hola Cecilia, gracias por tu comentario. Muchas bendiciones y cualquier consulta estamos disponible por mail o WhatsApp.

  7. Andreina López dice:

    Dios los bendiga 🙏 cuánto quisiera que ninguna de nosotras sufriera más violencia psicológica y física, porque Dios permite que nosotras por esto 😭

    1. Hola Andreina. Dios te bendiga! La violencia no es el plan de Dios para nuestras vidas, ni tampoco Su voluntad. Esto es el resultado del rechazo de Dios por los seres humanos que causa que vivamos en un mundo caído y depravado. El plan de Dios para la humanidad siempre fue que lo amemos de verdad y vivamos libre de pecado, pero no nos obliga a hacerlo. Dios siempre nos da libre albedrío, para elegir seguir su camino y ser salvos o seguir viviendo en pecado. 2 Corintios 4:4 dice “El dios de este mundo (refiriéndose a satanás) ha cegado la mente de estos incrédulos, para que no vean la luz del glorioso evangelio de Cristo, el cual es la imagen de Dios”. Pero esto no quiere decir que Satanás tiene control completo del mundo; Dios sigue siendo soberano, aunque permite que Satanás opere en este mundo dentro de los límites que Dios le puso. Satanás tiene control sobre los incrédulos, pero los creyentes ya no están bajo su control (Colosenses 1:13). Es importante que hagas las denuncias correspondientes por la violencia que estés pasando y que busques ayuda para salir de esa situación lo mas pronto posible. Cualquier consulta estamos disponibles por WhatsApp.

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